viernes, 28 de septiembre de 2012

Cartas de amor de una filósofa




"Pero si los hombres hubiesen amado de otro modo a la mujer! Mira, lo veo claro, lo sé, las mujeres seríamos de otro modo”, escribe una joven María Zambrano a su novio, Gregorio del Campo, en una de las casi 70 cartas inéditas que ven la luz ahora, 20 años después de la muerte de la pensadora española.

Unas cartas inéditas de una María Zambrano veinteañera pero muy intensa en las que se vislumbran todos sus temas y preocupaciones, una  "protomaría", como explica la profesora y experta en la intelectual malagueña Marifé Santiago Bolaños, que ha reunido este revelador material en un bello libro editado por Linteo.

Cartas y misivas escritas en los años 20 del pasado siglo en Segovia, a donde María Zambrano  (Vélez-Málaga, 1904-Madrid, 1991) se trasladó con su familia y donde estudió el bachillerato antes de pasar a Madrid. Ahora se han hecho públicas gracias a la familia de Gregorio del Campo, que las ha conservado cuidadosamente.

"Eran las cartas de dos enamorados. Gregorio del Campo, uno de los miles de desaparecidos  (de la guerra civil española) en las fosas comunes de la memoria histórica, fue encarcelado en 1936, siendo ya el capitán Gregorio del Campo. Pero, en los años veinte, el joven enamorado era un alférez de artillería que estaba estudiando para ingeniero industrial en la Academia de Zaragoza", relata Santiago Bolaños.

La sobrina de Gregorio del Campo le habló de estas cartas  "conservadas con tanto amor"  a Marifé Santiago, unas cartas de las que María Zambrano nunca volvió a hablar. "La familia pensó en ponerse en contacto con ella cuando regresó del exilio en 1984, tras 45 años de exilio, pero al final no lo hicieron por puro escrúpulo", asegura Marifé.


Marifé Santiago cuenta en la introducción del libro que la relación entre ambos fue entre 1921 y 1928, pero también que el primer amor de la autora de  "El hombre y lo divino”  fue Miguel Pizarro, su primo, a quien conoció en Segovia con 13 años. Una relación que se tornaría más íntima poco tiempo después, en 1920 y que no vería con buenos ojos el padre de la pensadora.

Después Pizarro se fue a Japón y María Zambrano comenzó a salir con Gregorio del Campo en 1921.    Pizarro vuelve en 1928 y es cuando Zambrano rompe su noviazgo con Gregorio.

"Las cartas demuestran el amor adolescente que va madurando ante la sorpresa que supone descubrir el propio cuerpo o la reflexión extrema desde el mismo dolor, el silencio, los secretos que la memoria guarda: lo que la vida 'destierra', lo que la vida deja más allá de la tierra; también lo que la memoria de pronto destierra", escribe la editora.
   
Una de las frases que María Zambrano acuñó,  "lo que no pasa por el corazón nace muerto", o el concepto de  "razón poética", donde unía poesía con filosofía y religión " ven sus gérmenes en la raíz más profunda de esta discípula de Ortega en estas cartas tempranas".

Su preocupación por la condición de la mujer queda reflejada en estas cartas a su amado: "Y la mujer es  (...) lo que el hombre quiere que sean las mujeres, lo que os ha gustado en ellas! Esta tarde lo veía claro mientras proyectaban una película imbécil...No es más que la carne, el puro instinto lo que acerca en todos los casos el hombre a la mujer ¡Qué pena!", escribe.

Una joven que ya lo tenía claro desde muy jovencita:  "Mujer sí, tu señora, nunca".

Fuente: Agencia EFE

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